En el Mapei Stadium se oye hablar más portugués que dialecto emiliano y resulta extraño: es una televisión de Lisboa llegada a Reggio Emilia para un reportaje sobre Gonçalo Ramos. Periodistas, operadores, técnicos: mucha gente. Pobres, de este Sassuolo-Milan han recogido un minuto escaso de imágenes. Un minuto en el que Gonçalo tuvo dos ocasiones. Una autoproducida: se superpuso a Gila por la derecha, se perfiló al zurdo y disparó. Muric rechazó. Una por cortesía de Chukwueze, que le cruzó un balón interesante a la cabeza. Ramos lo giró a portería, pero no lo anguló y encontró los habituales guantes del habitual Muric. ¿Eso es todo? Eh. Poquito.
Ramos venía de un parón con tres goles en los tres partidos jugados como titular con Portugal. Dicho de otro modo: cuando ha jugado desde el inicio, siempre ha marcado… y contra Noruega y Dinamarca, no equipuchos. En el Milan todo funciona menos bien. Marcó al Venezia el 28 de agosto, en el partido de las cien ocasiones desperdiciadas, y desde entonces nunca ha encontrado la forma de levantar los brazos para celebrar. Portugal también le habrá transmitido energía positiva, pero para un delantero 40 días largos sin gol con su equipo empiezan a ser un tiempo significativo.
Ramos en el parón internacional había llamado la atención por los mil apoyos, por la colaboración con Bruno Fernandes, Vitinha, Pedro Neto y los otros amigos de la camiseta roja. Con la rossonera pareció mucho más aislado, menos implicado, con el balón que a menudo circulaba más lento, permitiendo al Sassuolo cerrarse como sabe hacer. Gonçalo se movió mucho, como siempre, pero a veces no parecía tener un plan. Los números son bastante claros: hizo 14 pases en 90 minutos más descuento, ni uno más, e intentó 4 regates sin completar ninguno. Los 34 balones jugados son pocos: uno cada tres minutos.
Y ahora, ¿qué pueden hacer Ramos y Amorim? Estar tranquilos, por lo pronto. Ninguna crisis de pánico. Ramos ha jugado todos los partidos desde el inicio y Camarda, también en Reggio Emilia, se quedó sentado: la confianza en el 9 ex del PSG es total y continuará el jueves en Salzburgo en Europa League. Gonçalo jugará todavía mucho. Cierto, tarde o temprano tendrá que parar, quizá contra el Atalanta dentro de una semana, quizá en Bournemouth en copa.
Dependerá de la condición de forma y del momento del equipo. Más importante: el Milan empieza a tener la urgencia de poner a su delantero centro en condiciones de marcar. Así no basta. Así un delantero pagado más de 70 millones corre el riesgo de tener la etiqueta de futbolista sobrevalorado. Así en redes sociales alguno empieza a hablar de Ghostalo, el delantero fantasma. En octubre, sucede: no es un problema. Dentro de un mesecito, el zumbido en las orejas se volvería molesto.
LESIÓN MUSCULAR MÁS EL TENDÓN PARA GABBIA
El Milan pierde a Matteo Gabbia. Las pruebas instrumentales a las que se ha sometido hoy el defensa rossonero han evidenciado una lesión del músculo flexor del muslo izquierdo, con afectación parcial del tendón. Un cuadro que confirma los temores surgidos ya en la noche de ayer, tras el grave infortunio sufrido en Reggio Emilia. El futbolista será ahora sometido a una consulta especializada para definir el itinerario terapéutico más adecuado.
Por tanto, por el momento no hay indicaciones definitivas sobre los tiempos de recuperación. La dinámica de la lesión había hecho temer de inmediato lo peor. Alineado por primera vez como titular en esta temporada, Gabbia permaneció en el campo apenas un cuarto de hora. En el intento de anticipar a un adversario en el centro del campo, el defensa sintió una fuerte punzada en la parte posterior del muslo izquierdo, desplomándose en el suelo.
Las imágenes narraron la gravedad del momento: imposibilitado para caminar, el número 46 rossonero abandonó el campo en camilla, con lágrimas en los ojos y las manos en el rostro. Al término del partido abandonó el estadio en muletas, a la espera de las pruebas que han llegado hoy. Como Saelemaekers, no veremos al central italiano hasta 2027.
EL MILAN NO GANA AL SASSUOLO DESDE 2022
El 22 de mayo de 2022 es una fecha inscrita en la historia del Milan, capaz de ganar el 19º Scudetto de su existencia. Para los rossoneri entonces entrenados por Stefano Pioli, fue decisiva la victoria clara 0-3 en el campo del Sassuolo, firmada por el doblete de Olivier Giroud y el gol de Franck Kessié (el último marcado con la camiseta rossonera). Aquella jornada inolvidable y maravillosa representó también la última victoria del Milan en el Mapei Stadium: una racha que con el empate del domingo 1-1 ha llegado a cuatro partidos.
Son cuatro los partidos consecutivos en los que el Milan no consigue ganar en Reggio Emilia contra el Sassuolo. El primero se remonta a algunos meses después del Scudetto, un 0-0 en el inicio de temporada con el tricolor en la camiseta; al año siguiente es el turno de un pirotécnico empate por 3-3; en la temporada pasada, hacia el final del año, Allegri pierde contra los neroverdi 2-0. Posteriormente llega el partido del domingo terminado 1-1.










